diciembre 28, 2013

Festival de Arte por la Justicia - Una reseña




*Esta reseña va dedicada a todos l@s GEUistas con quienes compartimos este maravilloso proceso de vida.


Como grupo local del Grupo Evangélico Universitario (GEU) en la Ciudad de Guatemala, emprendimos un proyecto llamado Festival de Arte por la Justicia “Guatemala queremos transformarte”. Lo que sigue es una reseña de esta experiencia.

CONTEXTO

En nuestro país, la justicia se ha convertido en una palabra preciada y en un deseo profundo de cada guatemalteco/a. Y no sin razón. Guatemala es un país socialmente convulsionado y acechado por la violencia, la corrupción, la desigualdad y el racismo. La injusticia es visible a nivel social, político, étnico, económico, cultural, y más. A su vez, Guatemala es un país profundamente religioso (en su vasta mayoría cristiano – católicos y evangélicos). La disparidad entre la realidad religiosa y la realidad social, ha causado que muchas personas –entre ellas, muchos estudiantes universitarios- se sientan decepcionadas de la religión. En general, los evangélicos son percibidos como gente que apenas se interesa –o que simplemente no se interesa- por el cambio social y/o la justicia. Con pesar hay que reconocer que esta percepción negativa, si bien no siempre corresponde con la realidad, muchas veces sí. De esa cuenta, muchos han perdido el interés en el cristianismo.

En este contexto, como movimiento estudiantil cristiano, es vital conectar con la universidad de una manera creativa y relevante. No para presentar una versión ‘alternativa’ del cristianismo (pues no la hay), sino para hacer justicia al mensaje cristiano y presentar la verdad que transforma la vida individual y la vida en sociedad. ¿Cómo hacer esto en la universidad hoy? ¿Qué áreas de interés compartimos los estudiantes universitarios, cristianos y no cristianos? ¿Qué dice la Biblia y el evangelio acerca de nuestra realidad social? ¿Hay esperanza?

Con estas preguntas en mente, la justicia y el arte surgieron como dos áreas clave en las que los universitarios en general compartimos un amplio interés. Más aún, dos áreas sobre las que la Biblia tiene mucho qué decir. Dos áreas que podíamos conectar y unir para realizar una contribución a la universidad y la sociedad, así como un impacto para el reino de Dios. En una vigilia de oración que tuvimos en mayo 2012, nació el sueño de organizar “algo así” como un Festival de Arte por la transformación y justicia.

EL PROCESO DE PREPARACIÓN

Desde sus comienzos el proyecto fue abrazado por el grupo. Quizá con temor, pero con mucha fe. Con tanta fe, que estábamos pensando organizar el Festival en octubre del año pasado (¡organizar todo en 3 meses!). Por una serie de razones –la principal siendo el cierre de la universidad por un poco más de dos semanas en agosto- decidimos trasladar el Festival para el presente año. Sin embargo, providencialmente, una puerta se abrió en la Escuela de Ciencia Política en Octubre 2012. A través de Anaely Sáenz, estudiante de sociología, a GEU le fue delegada la organización del “Festivalito” anual que promueve la Asociación de Estudiantes de Ciencia Política. El Festivalito fue una linda oportunidad para involucrarnos con el arte y el tema de la transformación (llevó por nombre “El arte como motor de transformación”). GEU se encargó de la logística y la Asociación contribuyó con los recursos. Fue un evento muy animado y apreciado por el estudiantado. Pudimos constatar el valor del arte como medio de deleite y canal de expresión y denuncia. Fue una manera muy especial de conectar con la universidad y de mostrar un compromiso cristiano de formas no convencionales – restaurando un simbólico mural de la Escuela de Ciencia Política, por ejemplo. La CIEE (Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos) publicó dos artículos de esta primera iniciativa, en base a los relatos sobre la experiencia escritos por dos geuistas (http://ifesworld.org/blog/2013/01/transformando-a-travs-del-artehttp://ifesworld.org/blog/2013/03/sirviendo-a-la-universidad) Realmente fue una iniciativa que Dios bendijo, y una muy valiosa experiencia de la que aprendimos mucho.

El proceso siguió, y a finales del año pasado conformamos un equipo estudiantil para organizar el “Festival de Arte por la Justicia”. Jhonny Corado, estudiante de arte, asumió con valentía el desafío de ser el coordinador general del Festival. Luego nos dividimos en diferentes comisiones para trabajar en la organización del Festival. Pero sabíamos que Dios nos estaba llamando para mucho más que simplemente organizar un evento: estábamos siendo invitados para entrar en un proceso transformador, en el que conoceríamos mejor a Dios, nos embarcaríamos en un viaje para entender el significado de la justicia, tendríamos un contacto más cercano con nuestra realidad social y nos comprometeríamos con el llamado de Dios a la justicia. Sería un proceso en donde conoceríamos, en palabras de Carl F. H. Henry, al “Dios de la justicia y de la justificación”. Es así que el Festival se convirtió en un proceso más integral, en el que el servicio y el discipulado serían desarrollados en el camino, junto a la conexión con la universidad y el evangelismo.

A principios de este año, la oficina de la Misión Internacional de Justicia (IJM) en Guatemala nos donó 20 copias del libro “Buenas nuevas acerca de la injusticia”, el cual leímos y discutimos con el equipo organizador en un espacio de 5 meses. Fue una excelente manera de acercarse a la justicia bíblica y a la realidad de injusticia en nuestro mundo, así como para llenarnos de esperanza por la justicia y por el reino de Dios. Seguimos agradecidos por ese regalo. Paralelamente, organizamos tres visitas a lo que llamamos “lugares de injusticia”, con el objetivo de tener un acercamiento más real con nuestro contexto, reflexionar sobre él a partir de nuestro compromiso cristiano, y agregar experiencia vivida a lo que estábamos aprendiendo a través del libro. Como primera experiencia, compartimos con familias de escasos recursos en los alrededores del relleno sanitario de la ciudad -mal llamado “Basurero” de la zona 3. En la segunda visita fuimos al Cementerio General, en donde tuvimos un acercamiento alternativo a la historia de nuestro país, y desde donde pudimos observar más de cerca el relleno sanitario y la dinámica social que se genera alrededor de él (el relleno sanitario se encuentra al final del Cementerio General, con libre acceso). Finalmente, en la tercera experiencia, nos unimos a una manifestación llamada “Yo trabajo por la justicia” en el marco del Día Internacional del Trabajo y el juicio por genocidio. En esa oportunidad, compartimos con jóvenes de diferentes universidades que desean luchar por la justicia. Cada una de estas experiencias fue transformadora.

A la par de este proceso de inmersión en la justicia, comenzamos a trabajar propiamente en la organización del Festival. Era un desafío grande, pues se trataba de organizar un evento que llegara a toda la universidad. Nuestros objetivos centrales eran dos: primero, proveer un espacio para los estudiantes universitarios, en el que expresaran su visión de la justicia por medio del arte (literatura, teatro, música, fotografía y pintura); segundo, como GEU, crear propuestas artísticas originales con el tema de la justicia, desde una cosmovisión cristiana.

El Señor nos mostró su buena mano de comienzo a fin. En febrero enviamos una carta a las autoridades universitarias, solicitando el Aula Magna (coloquialmente llamado “El iglú”), y por gracia obtuvimos una respuesta positiva. Fue maravilloso que aceptaran la propuesta de un grupo evangélico y nos concedieran este auditorio especial. Organizamos esta actividad en el campus central de la Universidad Nacional (Universidad de San Carlos de Guatemala), la más grande en nuestro país (alrededor de 80,000 estudiantes). Este año, el rector denunció un déficit presupuestario, a raíz de una transferencia menor de fondos de parte del gobierno. La universidad se estaba quedando sin fondos. GEU presentó el proyecto a las autoridades en esta coyuntura, y no sólo aprobaron el uso del Aula Magna, sino como iniciativa suya, le otorgaron fondos a GEU para imprimir los afiches con la publicidad del Festival que colgamos en la U. Fue increíble.

Una página de facebook fue creada para promocionar el Festival (https://www.facebook.com/pages/Festival-de-Arte-por-la-Justicia/155021907989858). Fue muy bien recibida y nos ayudó a que la información del evento llegara a muchas personas. Las publicaciones desde la página ya invitaban a pensar sobre la justicia. El equipo de publicidad hizo un trabajo excelente y muy profesional, diseñando un logro muy atractivo y diferentes tipos de publicidad creativa como banners, afiches, cartas para los participantes, etc. Un video muy creativo fue grabado en diferentes puntos de la universidad para invitar a los estudiantes artistas a participar en el Festival. Un equipo trabajó en la inscripción de los artistas y otro equipo cuidadosamente trabajó en organizar el horario del evento. El proyecto que conllevaba mucha logística, pero el equipo de estudiantes asumió el desafío con esmero y excelencia.

Por otro lado, un grupo de estudiantes preparaban la propuesta artística de GEU para el Festival. Dios nos dio un regalo maravilloso en las vidas de Benjamín Hernández y Hendi Espino, una joven pareja que sirve al Señor como obreros en COMPA (el movimiento estudiantil cristiano en México). Benjamín estudió teatro, ha escrito guiones y ha dirigido varias obras. Como equipo, acordamos en contactarlos e invitarlos a Guatemala. Queríamos que nos ayudaran a preparar una obra de teatro con el tema de la justicia. Sabíamos que iba ser un desafío financiero traerlos aquí, pero tomamos un paso de fe. Ellos recibieron la propuesta con emoción, aceptaron venir, y llegaron dos semanas antes del Festival, para preparar y practicar la obra con un grupo de estudiantes de GEU. ¡Incluso levantaron los fondos para cubrir casi todo el costo de sus boletos! Fue un gran gesto de generosidad. Benjamín escribió el guión basado en la carta del apóstol Pablo a los Romanos, con el tema de justicia como eje transversal. El Festival fue así una oportunidad singular de colaborar en el evangelio entre los movimientos de Guatemala y México. Fue una bendición grande tener a esta pareja entre nosotros. Además de ayudarnos a preparar la obra, Benjamín y Hendi nos compartieron un estudio bíblico, colaboraron en muchos preparativos y nos compartieron su vida. Nuestra región CIEE (México, Centro América y Panamá), así como otros grupos alrededor del mundo, se unieron a nosotros en oración. Contar con su constante ánimo y apoyo a la distancia fue un regalo invaluable. La oración fue vital durante todo el proceso, uniéndonos y sosteniéndonos, inspirándonos a depender de Dios en todo.

Hemos sido realmente bendecidos por Dios al contar actualmente con una generación de artistas muy talentosos en GEU. En el área de la música, Jhonny Corado escribió una canción llamada “Guatemala te quiero feliz” y junto a Alex Ortiz y otros músicos, hicieron una grabación profesional de esta canción, que expresa una visión de esperanza y justicia para nuestro país. Es una canción con la que todos los guatemaltecos pueden identificarse, y que todos pueden cantar. La llamamos la ‘canción lema’ del festival. Fue subida a internet y compartida en Facebook, y muchos estudiantes la escucharon (es posible escucharla aquí: https://soundcloud.com/geusuena/guatemala-te-quiero-feliz). La canción fue muy apreciada por tod@s. Fue también una excelente manera de invitar a l@s estudiantes a unirse al Festival y cantar con nosotros ‘Guatemala te quiero feliz’. Además de la obra de teatro y la canción, GEU también preparó una propuesta muy creativa en el área de fotografía. La propuesta consistió en una serie de fotografías de estudiantes en la Plaza de la Constitución, plasmando situaciones y anhelos de justicia. Otro grupo de estudiantes presentó una coreografía basada en una canción que conectaba con el tema de la justicia, y preparó una pequeña reflexión para leer al final de la presentación. Además, un discurso sobre la justicia fue adaptado para leerlo el día del Festival. En el área de pintura, una sopa de letras con palabras relativas a la justicia e injusticia fue pintada sobre cinco grandes planchas de madera. Las palabras alusivas a la justicia fueron encerradas en un círculo para resaltarlas. El resultado final fue una serie de biombos bellamente pintados con los colores del Festival, que funcionaron como el fondo del escenario durante todo el Festival. Fue un trabajo arduo y paciente, en el que colaboraron muchos estudiantes. Sólo por la gracia de Dios pudimos terminarlo a tiempo. Igualmente, los preparativos para la exposición de pintura y fotografía, el sonido, los diplomas, logística, programa, ensayos, publicidad y muchas otras tareas, requirieron un trabajo colectivo y solidario.

En estos días previos al Festival compartimos mucho, nos quedamos en la sede GEU varias noches, y fue un precioso tiempo trabajar en equipo, comer juntos y conocernos mejor. Nuestras interacciones no estuvieron libres de algún malentendido, roce o desacuerdo, pero prevaleció el amor, y eso también fue un regalo. La energía, pasión y creatividad para Dios desplegada por los estudiantes fue extraordinaria. Aún en medio de entrega de trabajos y exámenes finales, dedicaron mucho tiempo y esfuerzo. Cuando sentíamos que ya no dábamos para más, venía a nosotros Isaías 40: 29-30: “Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Fue hermoso ver cómo en medio de nuestras limitaciones y nuestra inexperiencia, Dios estaba bendiciendo este proyecto.

EL FESTIVAL

El miércoles 15 de mayo finalmente llegó. Muchos estudiantes habían respondido a la convocatoria, inscribiéndose en las diferentes categorías de arte. ¡El programa estaba lleno! Incluso tuvimos que declinar algunas propuestas que llegaron al final, pues simplemente ya no había espacio. El Festival había emocionado a la comunidad universitaria, y había expectativa.

A pesar de ser semana de exámenes finales para muchos, poco a poco la gente fue llegando. Las fotografías y las pinturas estuvieron en exposición permanente, para que los estudiantes pudieran pasar cuando quisieran. Además, dos biombos grandes pintados de blanco con la pregunta “¿Qué se necesita para ser justo” fueron colocados para que los estudiantes, por medio de la pintura, expresaran sus ideas. Al final del día, los biombos estaban repletos con expresiones artísticas como respuestas a la pregunta propuesta. Para el programa en el Aula Magna, fueron organizados tres diferentes horarios: mañana, tarde y noche, con una pausa al mediodía. En cada horario dejamos espacio para las presentaciones artísticas de GEU, con el fin de que una buena cantidad de estudiantes pudiera ver una o varias de las presentaciones.

Las horas pasaron y muchos estudiantes asistieron. Al final del día, más de 100 personas habían estado en el escenario (alrededor de 40 diferentes participaciones), expresándose sobre la justicia a través del arte. En total, aproximadamente 600 estudiantes participaron en el Festival, contando a los artistas, a los que llegaron a ver las presentaciones y a los que sólo pasaron por la exposición de pintura y fotografía. Asimismo, tuvimos la alegría de contar con obreros y estudiantes de los grupos de GEU Xela y GEU Chiquimula, quienes viajaron para apoyar el Festival.

Al momento de presentarse, muchos artistas expresaron su agradecimiento por el espacio que el Festival había abierto. Fue evidente que los estudiantes tenían muchísimo qué decir acerca de la justicia. Estábamos asombrados de la creatividad de los diferentes artistas y grupos, y fuimos llevados a reflexionar y a aprender de sus presentaciones. Diferentes visiones de la justicia fueron expuestas, pero había un anhelo general y un clamor común por justicia. Las presentaciones fueron muy significativas, aunque en varias de ellas se percibía una falta de esperanza. Los estudiantes denunciaban la injusticia y clamaban por justicia, pero muchos se quedaban ahí: la esperanza parecía ausente y la justicia inalcanzable. ¡Ahí se abría un espacio valiosísimo para decir algo diferente! Qué gran esperanza tenemos en un Dios que es justo, que nos declara justos en Jesús, y a través de quien podemos convertirnos en siervos de la justicia y aspirar a una realidad diferente. Qué maravilloso mensaje Dios ha puesto en nuestras manos. El Festival abrió la preciosa posibilidad de compartir un poderoso mensaje de esperanza en una sociedad que ha empezado a perder la esperanza.

Un geuista comentaba que durante el Festival se percibió un sentimiento de unidad universitaria, algo difícil de experimentar o encontrar en otros espacios. Un reportero del periódico de la universidad se acercó y nos entrevistó. Estaba muy interesado en GEU e hizo muchas preguntas. ¡Posiblemente salga una nota sobre el Festival en el siguiente número del periódico de la U! También, una joven de una revista de arte tomó algunas fotos del evento y entrevistó a algunos estudiantes.

El público disfrutó la exposición de fotografía y pintura, y se llevó una impresión muy grata de todo el Festival. Una de las preguntas más frecuentes fue: ¿Quién organizó esto? Cuando a un catedrático de la universidad le dijeron que estudiantes de GEU, un grupo cristiano universitario, eran los organizadores del Festival, se sorprendió y dijo: “Esto es muy relevante, pues normalmente los cristianos no se involucran en nada de esto”. Repartimos casi 500 separadores con una breve reflexión sobre la justicia, y cerramos con Mateo 5:6: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.” Esta fue otra manera relevante en la que pudimos hablar acerca de la justicia desde una perspectiva cristiana y además obsequiar a los estudiantes un pequeño recuerdo del Festival. Los separadores nos ayudaron también a crear un espacio para entablar diálogos significativos con los estudiantes. Para la gloria de Dios, la propuesta artística de GEU fue muy bien recibida por el público. El arte fue disfrutado, y el mensaje del evangelio llegó a muchos. La obra de teatro fue una oportunidad extraordinaria para conectar con la justicia, señalar a la humanidad como fuente de injusticia, y presentar a Jesús como el modelo de justicia y el camino de la justificación y la justicia. Las participaciones de GEU en danza, música, fotografía, literatura y pintura, transmitieron un mensaje poderoso.

Sin duda, el Festival nos permitió desafiar paradigmas negativos acerca de los cristianos, el cristianismo y el Dios de la Biblia. Estamos seguros que esto también es parte de nuestra misión: somos llamados a alcanzar estudiantes con el evangelio, pero muchas veces este llamado involucra primero romper las barreras que los estudiantes puedan tener respecto al evangelio, para que puedan estar abiertos a su mensaje. El Festival fue una oportunidad muy significativa de hacer precisamente esto. ¡Sin duda fue un testimonio para nuestros compañeros que no adhieren a la fe cristiana! Y lo fue también para los cristianos. Muchos estudiantes cristianos fueron impactados, animados en su fe, y desafiados a la justicia. También fueron desafiados a ver la universidad como campo de misión. Confiamos en que, a partir de esta experiencia, algunos de ellos se unirán a la misión estudiantil en GEU y sobre todo, a la misión de Dios en el mundo, de una manera más integral.

Ese día lo terminamos con una gran alegría y un profundo agradecimiento al Señor. Nuestro mayor gozo venía de saber que el nombre de Jesús había sido glorificado a través del Festival y que en su nombre habíamos impactado la universidad. Damos gracias a Dios por darnos la posibilidad de ser parte de sus planes y propósitos en las universidades de Guatemala. Le damos gracias por permitirnos conectar con la universidad y experimentar y compartir su amor y justicia a través de este proyecto. Le damos gracias por su justicia y por la esperanza que tenemos en Él. Y damos gracias por las oportunidades que este evento ha abierto. Queremos reconocer a cada un@ de los estudiantes, profesionales y amig@s que colaboraron para la realización del primer Festival de Arte por la Justicia “Guatemala queremos transformarte”, y a todos aquellos que se unieron a nosotros a la distancia. Gracias por aportar para que este proyecto se convirtiera en una realidad que ahora nos sigue invitando a soñar…

“Tú nos has traído hasta aquí…tu viento ha soplado, con poder y verdad. Y hasta donde bien nos quieras llevar, que en nosotros hable tu voz y brille tu vida, y vengan tu justicia y tu paz”

“Quién sino tú” - Santiago Benavides


LO APRENDIDO

En cuanto a una perspectiva bíblica de la justicia

1.       El mundo está lleno de injusticia a causa de la injusticia de los seres humanos. La justicia de Dios (justificación) a través de Jesús es justo lo que necesitamos para ser justos y buscar la justicia en todas las áreas de la vida. La justicia comienza con una relación correcta con Dios, posible a través de Jesucristo. La justicia de Dios, cuando se recibe plenamente, se traduce en vidas justas y en relaciones justas entre los individuos y a nivel de la sociedad.

2.       Dios ama la justicia y detesta la injusticia. Como cristianos tenemos la esperanza segura que la justicia total será establecida un día, pero mientras tanto somos llamados a buscar y hacer justicia. Vivimos en un mundo realmente injusto, pero hay posibilidades reales de justicia, y los cristianos somos llamados a trabajar por ella.

En el proceso de preparación y el evento

1.       Como movimiento estudiantil de la CIEE en Guatemala, aprendimos sobre de la importancia de involucrar a los estudiantes en procesos alternativos de discipulado. En GEU tenemos un programa de discipulado que es fundacional a nuestro trabajo, pero el Festival nos ayudó a darnos cuenta que necesitamos explorar nuevas maneras para enriquecer este proceso y conectar más profundamente con nuestra fe, nuestra universidad y contexto. El proceso del Festival (casi un año) proveyó maneras valiosas de conectar con y servir a la universidad, compartir el evangelio, crecer como comunidad, profundizar nuestro conocimiento de la Palabra, crecer en compromiso con la justicia y servir a nuestra sociedad.

2.       El proceso nos volvió más conscientes de nuestra realidad social. Hemos aprendido más de cómo verla con los ojos de Dios y cómo sentirnos respecto a ella. Dios ha empezado a desarrollar en nosotros un corazón por su justicia y por la justicia en nuestras vidas, en la universidad y la sociedad.

3.       Redescubrimos el valor del arte como medio de disfrute y de transformación, así como una poderosa manera de construir puentes entre nuestra cultura y el evangelio.

4.       El festival fue una gran oportunidad para que los estudiantes desarrollaran sus dones, pues fue un proyecto que involucró diferentes tareas y habilidades. Fue un espacio para aprender sobre el trabajo en equipo. Asimismo, fue una linda oportunidad de integración en GEU para varios estudiantes.

5.       Nuestra confianza en la cosmovisión bíblica y el evangelio cristiano fue renovada y fortalecida. Nuestra confianza en la Palabra de Dios fue profundizada. A través del Festival experimentamos la realidad de “Dios en la universidad” de una manera fresca y cercana.

6.       Aprendimos a descansar en Dios y confiar más en Él. El festival fue un proyecto de fe. No teníamos todos los recursos, pero Dios fue fiel y proveyó para cada necesidad, en su tiempo perfecto. No teníamos la experiencia ni las habilidades, pero Dios nos capacitó.

7.       Aprendimos la importancia de escuchar a otros y estar abiertos a aprender de otros, tanto de nuestros compañeros no cristianos como de otros cristianos en la universidad.

8.       Aprendimos que Dios usa a aquellos que están dispuestos a ser usados por Él. El potencial de los estudiantes y de toda persona en Dios es increíble. Aprendimos a "esperar grandes cosas de Dios e intentar grandes cosas por Él".

Junio 2013